En esta época de calores en algunos momentos difícilmente soportables, un chapuzón en el mar o en las piscinas de nuestra ciudad se convierten en uno de los pocos aliados que nos quedan para combatir las temperaturas.  ¿Podría pensarse que una exposición continuada al cloro pudiera llegar a a dañar el esmalte dental? La doctora Patricia Zubeldia, en unas declaraciones en la web cuatro.com, nos tranquilza al respecto. «En el caso del agua con cloro, con la que se tiene contacto en las piscinas, cabe decir que la exposición habitual no es la suficiente como para dañar el esmalte dental».

En el caso de deportistas como nadadores, jugadores de Waterpolo etc. que realizan grandes tandas de entrenamiento y, por lo tanto, están muy expuestos al cloro si conviene ser un poco más precavido puesto que la presencia de productos químicos en el agua  «aumenta el riesgo de sufrir caries y tener depósitos orgánicos en los dientes, que frecuentemente se presentan en los dientes frontales con un tono marrón y gran dureza, conocidos comúnmente como sarro del nadador» si bien «el sarro puede eliminarse sencillamente con una limpieza dental profesional, además es esencial centrarse en hábitos de prevención, como fluorar los dientes regularmente y llevar un control sobre los niveles químicos del agua para evitar que el esmalte dental se debilite o erosione»

Así que, desde Ebrodental, os animamos a bañaros tranquilamente y a disfrutar de lo poco que ya nos va quedando de verano